Nuestros obispos y nuestros pastores
Se sacrifican, los moseñores
Como vicarios y sacerdotes.
Venden bautizos y aguas benditas,
Venden sermones y medallitas,
Venden las misas, venden sudarios,
Las comuniones y escapularios.
Palmas y olivos contra tormenta, y otras
Mil cosas que el Papa inventa,
Sin que se agoten los sacrificios
Aguas de la Virgen, misas y oficios.
Diezmos, derechos de enterratorio,
Y venden pasaportes del purgatorio
Venden huesos, reliquias, cruces, pendones.
Por dinero las almas sacan de pena,
Y por tarifa venden las oraciones,
Con un rosario, una misa o una novena.
Latitas, si te ríes; si lloras, lata,
Todo es vendible, todo es dinero,
Lo mismo que al vivo que al que se mata;
Con lo que esquilman al mundo entero.
Venden bautizos y aguas benditas,
Venden sermones y medallitas,
Venden las misas, venden sudarios,
Las comuniones y escapularios.
¿Qué estáis alegres? ¿Qué estáis contentos?
¡Te deum laudamus... en el convento!
¿Pierdes a un deudo a quien tú quieres?
¡Pues paga funerales; misereres!
¿Vienes al mundo? ¡Paga villano,
Paga, si quieres verte cristiano!
¿Quieres casarte? ¡Paga, canalla!
¿Quieres morirte? ¡Pues paga y calla!
¿Qué ya te haz muerto? ¡Paga el velorio,
Y los derechos del purgatorio!
¿Temes al cielo crueles sentencias?
¡Paga al prelado las indulgencias!
¿Te condenaste? ¡La cosa es grave!
Pero pagando, tal vez... ¡Quien sabe!
Paga cien misas a Santa Rita
Que, ésta conoce la malaquita,
Y, sobre todo, si es bien pagada.
(Víctor Hugo)









